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Enviat per adm el dl, 11/06/2007 - 14:21.

La fragilidad de la amistad

Cena-Coloquio 180, Barcelona (España), febrero 2007

Propuesta para el diálogo: Por Josep M. Forcada Casanovas

Probablemente sería difícil ponernos de acuerdo para encontrar una definición común y válida para todos sobre lo que es la amistad. Tampoco nos pondríamos muy de acuerdo si filosofáramos sobre el concepto de amistad de forma despersonalizada. Hemos de reconocer que ha evolucionado todo lo que tiene que ver con el hecho de la amistad. Los amigos de la infancia, a causa de la movilidad de las familias, no son los que eran; los amigos del trabajo, hoy tan cambiante o tan precario, no la facilitan; ni los amigos encontrados por Internet, tan sorprendentes y cercanos y, a veces, tan extraños. Los amigos y las amigas que creemos necesarios para vivir son una realidad que hoy tiene unas connotaciones muy diversas. Por ejemplo, los amigos de la escuela, con tantas rivalidades en la etapa de la adolescencia, que a menudo lo son sólo en momentos puntuales, o los que se generan en la convivencia de las personas mayores en hogares o en nuevas residencias, constituyen distintas formas de ser amigos. Quizás hoy podríamos decir, en muchos de los casos, conocidos, compañeros, colegas, etc. También debemos entender la amistad familiar, la de los padres, de los hijos, de los abuelos…, que también evoluciona y cambia y además, comprender aquella amistad espontánea que genera lazos de confianza, de comunión por encima de cualquier condicionante. Uno tiene la sensación que hay una cierta debilidad del concepto de amistad.

Quizá se creía que la amistad siempre debía ser muy fuerte. Hoy más que nunca, vemos que los amigos no deben pagar el precio de la nefasta posesión que ahoga la libertad o que es sistemáticamente excluyente y cerrada. Tal vez, hoy los amigos y las amigas deben recuperar unos paradigmas válidos que están adornados por la bondad, el espíritu de servicio, la comprensión, la ternura, el sacrificio y otros valores que llenan la vida del que sabe tener amigos. Pero esta visión de la amistad a muchos no les parece rentable, y piensan que si no se pueden conseguir frutos inmediatos que satisfagan mucho, se debe rechazar. Tampoco no parece que tengamos demasiado tiempo para tener amigos y disfrutarlos.

También podríamos pensar si tenemos que decir amistad de aquello que viven muchas parejas, cuando quizás es un pacto, o un hecho emocional o una pulsión sexual que hace que se sientan atraídas muchas personas, o quizás si hay que hablar de ciertas formas de mantener una ayuda mutua entre individuos.

Es preciso entender la fragilidad de la amistad, que es uno de los grandes misterios, y percatarnos que tal vez es su gran tesoro. Es como un misterioso hilo de seda. Por eso merece la pena recuperar esta capacidad humana. Sin comprar ni vender los sentimientos y sin ninguna clase de engaño. Hoy más que nunca, la amistad puede ser transparente y noble. Sin miedos inútiles es posible ser amigos de verdad, teniendo presente que la amistad es muchas cosas y que está hecha por personas, cultivada por humanos de hoy y frecuentemente con las complejas circunstancias de cada uno.

¿Se deberá trabajar para proclamar a la sociedad que la amistad, que para muchos no está de moda, no es una realidad de vida para personas débiles?

¿Se deberá vencer la fuerza de la coherencia, de la compresión, el perdón, la renuncia a rencores y a malos recuerdos extraños mantenidos con falsas excusas?

¿Quizás se debería proclamar que la amistad debe ser fruto de la más evidente libertad de la persona, que al ejercerla, hace crecer la felicidad de los otros y los hace a la vez más libres?

¿Se deberá promover que en el fecundo diálogo de la amistad haya la humilde postura de dejar que los demás puedan querernos?

No tengamos miedo de hablar de la amistad, sin prejuicios, ni filosóficos ni religiosos. Aunque sea un poco tarde en la historia, ya nos han adelantado muchos, como Platón, Aristóteles o Jesucristo, que han escrito y proclamado una nueva manera de entender la relación con las personas.


Ponentes


Joana Ferrer Miquel
Doctora en Filosofía. Licenciada en Derecho. Profesora

Natàlia Plá Vidal
Doctora en Filosofía. Colaboradora del Ámbito Maria Corral

Jordi Riera Romaní
Vicerrector de Docencia y Convergencia Europea de la Universidad Ramon Llull. Doctor en Pedagogía.

Eulàlia Solé Romero
Socióloga. Escritora. Articulista de la Vanguardia y Avui

Moderador
Ignasi Batlle Molina
Ingeniero de Obras Públicas