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En homenaje al Sr. Joan Viñas Bona
Repensar el deporte
Al cumplirse diez años de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92
XXI Seminario interdisciplinario
Barcelona, 12 de diciembre 2002
Perspectivas sociales del deporte
Por Jordi Cussó Porredón, Director de la Universitas Albertiana
Resumen de la ponencia realizado por el equipo de redacción del Ámbito María Corral
El deporte no es la dimensión más importante de la persona, aunque es una alternativa reconstituyente. ¿Qué pasaría si esta actividad se acabara?
Creo que se han reducido algunos conceptos como el de salud y belleza. Se cree que tener un cuerpo sano es igual a tener un cuerpo bello. Pero creo que la belleza de la vida y de las personas va más allá.
Es necesario ampliar el sentido de lo que es el deporte y quitarle trascendencia para ponerlo en su lugar. Hay una visión restrictiva del deporte, por lo tanto es necesario ampliar su significado . El diccionario asegura que deporte es el ejercicio corporal practicado al aire libre.
Pienso que el deporte es una manera de vivir la corporalidad, de aceptar el propio cuerpo. Es cualquier actividad lúdica fuera de las murallas, más allá de las puertas, que es lo que quiere decir de-portes.
Es necesario desnudar al deporte de todo lo que no es de su esencia. Y en este sentido, se deben hacer personas, no máquinas de jugar. El deporte tiene que ser una fiesta social, un espacio para recuperar la originalidad y un espacio de encuentro y de búsqueda al aire libre, cerca de la naturaleza.
Esto lleva a que tengan que buscarse espacios verdes dentro de la ciudad; a que se habiliten zonas para hacer deporte dentro de la ciudad, porque esta actividad ayuda a construir valores como la competencia, el trabajo en equipo, el saber ganar, además de que ayuda a mejorar la autoestima y sirve como herramienta de formación.
Sin embargo, muchas actividades deportivas, tal como existen hoy en día, se han alejado de la realidad, de la vida cotidiana, y han perdido trasfondo. El deporte ha pasado a ser primordial e incluso ha llegado a convertirse en un valor para la vida, plagado de sentimientos de vanidad, adulación y mentira. Creo que hipervaloramos al deportista.
Por lo tanto, para situar al deporte en el lugar que le corresponde y para acercarlo a la realidad es necesario que ajardinar el mundo también se considera una actividad deportiva. Y que la dimensión social de la persona se oriente a ir juntos para buscar la solidaridad y no para derrotar a los otros.
Apelo por un deporte para estar al servicio de los demás; un deporte más cercano a la realidad, que también busque sentido a la existencia, que sea más trascendente y más basado en los valores.
La grandeza del deporte es su secundariedad. Lo primero debe ser mejorar la realidad. Y en el fondo de esta realidad tenemos que saber qué es lo que nos sostiene y nos soporta.
Creo que hay muchas actividades solidarias que merecen el apelativo de deportivas. Mejorar nuestra realidad y la realidad de los otros también debería considerarse un deporte.
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