Polimatía

Por: Pere Reixach
Barcelona, mayo 2018
Foto: Vix

Alegraos humanistas, filósofos, amantes del arte y de la ciencia. Hay un nuevo paradigma organizacional en el mundo de la empresa que os puede favorecer en la búsqueda de trabajo. Apresuraros a la deconstrucción de mentalidades sustentadas por refranes populares como: «Quien mucho abarca poco aprieta» o «Aprendiz de todo, maestro de nada».

Hoy empieza a imperar la ‘polimatía’, un término con el que se hace referencia a la condición de una persona que tiene multiplicidad de conocimientos en diversas ramas del saber, tal como pasaba en la época dorada del Renacimiento.

La Fundación Factor Humano, de amplia difusión en las direcciones de personal de las empresas, sobre todo a través de sus ‘Unidades de Conocimiento’, dedica su número de este mes de abril a la polimatía. Intentaré resumirlo en pocas palabras, dada la tremenda repercusión que puede tener, tanto en el mundo laboral como en el personal.

Comienza el trabajo diciendo una frase de Robert A. Heilen, emblemática, provocadora: «La especialización es para los insectos, no para las personas». ¿Por qué muchas empresas precisan ahora tanto de la polimatía, personal generalista que ‘saben poco de mucho’ como especialistas que ‘saben mucho de poco’?

Porque estamos en una economía donde la creatividad y la innovación son fundamentales. La innovación a través de la diversidad con talentos que confluían, fue la tónica de la Florencia del quatroccento, donde ciencia y belleza marcaban el paso de la historia. Steve Jobs, por ejemplo, señala que el alto grado de calidad tipográfica de los ordenadores Apple se debe a un curso de caligrafía tradicional al que asistió.

Porque en un mundo cada vez más digital, los puntos de contacto entre la tecnología y la persona usuaria son más necesarios que nunca. La personalidad del usuario y su privacidad son los grandes retos del mundo digital.

Porque es imprescindible un relato asociado a los productos y servicios. El terreno de una narración con sentido es fundamental. En esa dirección, leí en La Vanguardia el artículo «Qué pregunta el filósofo» de Josep Maria Ganyet (09/04/2018): «Otro de los perfiles más buscados en Silicon Valley es el de filósofo. Filósofo práctico, filósofo de empresa o filósofo residente, profesionales que, en vez de encontrar respuestas, buscan preguntas. Profesionales que, como decía Richard Feynman, prefieren preguntas que no se puedan responder a respuestas que no se puedan cuestionar. Veo claro el próximo fichaje de Apple. Inteligencia artificial i filosofía, las carreras con más futuro en Silicon Valley».

La Fundación Factor Humano, citada, aporta también un dato significativo y esperanzador para los estudiantes de humanidades, letras, arte, filosofía, etc. Según el último informe de ‘Ocupación y Conocimiento Addeco’, las carreras de la rama de Arte y Humanidades recuperan peso específico en su aportación al conjunto de las titulaciones universitarias más solicitadas por el mercado laboral, pasando a generar poco más del 2% del total de ofertas de empleo el 2014 al 3,14% actual. La combinación de habilidades humanísticas y técnicas cotiza al alza.

Sería bueno que todos hiciéramos un auto diagnosis a través de algún test basado en la teoría de las «ocho inteligencias múltiples» de Howard Gardner (lingüística, logicomatemática, especial, musical, corpora-cinestática, intrapersonal, interpersonal y naturalista) a fin de definir la tendencia de nuestro talento y complementar la propia carrera ocupacional con estudios o hobbies idóneos al propio talento, tanto para el propio conocimiento personal como para una mejor adaptación al equipo de trabajo donde estamos ubicados laboralmente.

Vida a las humanidades.

 

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